lunes, 13 de agosto de 2012

El arte paleolítico


El Paleolítico es un periodo de tiempo muy amplio que abarca desde los 500.000 años hasta hace unos 30.000 años aproximadamente y que se suele dividir en varias etapas (Superior, Medio e Inferior); sin embargo habitualmente se habla de él con el nombre genérico de Edad de Piedra, ya que la mayor parte de los restos encontrados son de este material.


Hasta hace poco se pensaba que el hombre del Paleolítico Inferior no tenía aún ningún tipo de sentido religioso, pero los recientes descubrimientos en la Sima de los Huesos de Atapuerca han desmentido tal afirmación, dando pie además a pensar que el desarrollo inicial del arte (generalmente asociado a la idea de lo trascendente) pudo remontarse a esa etapa.
El hombre de Neandertal ya nos legó formas que se pueden asociar al arte, aunque se limitaban a ser objetos de adorno muy rudimentarios, pero cuando se puede hablar realmente de un afán estético es con la llegada del Homo Sapiens Sapiens, en el Paleolítico Superior, hace unos 40.000 años.


Quizá unos de los restos de arte prehistórico más espectaculares y fascinantes sean las representaciones de arte parietal, de las que tenemos ejemplos sorprendentes en Altamira o en las cuevas de la Dordoña francesa, como Lascaux, pertenecientes ambas a la escuelafranco-cantábrica.






Cuevas de Altamira - Bisonte


Solían hacerse en lo más profundo de las cuevas (aunque se han encontrado algunas excepciones) y entre los temas favoritos encontramos las imágenes de animales -algunos extintos como mamuts o uros y otros reconocibles en la actualidad- como bisontes, caballos, gacelas, osos, ciervos o toros de asombroso realismo, bien plasmados en grupo o de manera individual. En ocasiones se incluían signos como manos impresas a modo de tampón o contorneadas, símbolos abstractos o figuras humanas en escenas de caza o lucha en las que está siempre ausente el paisaje pero que en cambio tienen un movimiento y una naturalidad sorprendentes.


El hombre prehistórico basaba su subsistencia en la caza y la recolección de alimentos como bayas, raíces, etc., y su actividad cotidiana se desarrollaba en competencia directa con multitud de especies de depredadores que amenazaban su vida y de las que tenía que defenderse. La importancia que la actividad cinegética tenía en aquellas sociedades queda patente en esa abundancia en la representación de estos animales salvajes.


Entre las técnicas más habituales con las que se ejecutaban las imágenes está la pintura, llevaba a cabo a base de pigmentos naturales como el ocre, el carbón o el manganeso que daban lugar a colorantes de tonos rojizos, negros o amarillentos) disueltos en grasa animal, que podían aplicarse con los dedos o con ramas y fibras a modo de pincel. Las hay solamente perfiladas o con el interior decorado simulando volumen, y resulta característico que las siluetas siempre aparezcan de perfil. Sin embargo también encontramos relieves y grabados, de hecho no resulta extraño encontrar pinturas que han aprovechado resaltes y abultamientos en la roca para conferir tridimensionalidad a la figura.


También son numerosos los utensilios de uso cotidiano, y es que para afrontar la larga y difícil lucha por la subsistencia, del hombre primitivo tuvo de idear herramientas que le permitieran resolver las nuevas situaciones que se le presentaban. Actividades como cazar, defenderse de los enemigos, cortar pieles o ramas, calentarse, etc. hicieron necesario el desarrollo de una serie de técnicas cuyos vestigios nos sirven en la actualidad para intentar comprender cómo vivían, pensaban y sentían nuestros antepasados. Así, tenemos hachas de mano (bifaces), bastones de mando, lascas afiladas, azagayas o puntas de arpón, muchos de ellos con decoraciones geométricas como líneas y puntos o pequeñas incisiones.


Aunque los restos más frecuentes son, como ya hemos visto, de piedra (sobre todo de sílex o pedernal, que es una variante del cuarzo) o de hueso, lo cierto es que aquellos primeros hombres usaron también madera, pieles, conchas o fibras vegetales, pero el hecho de que estos materiales sean perecederos hace que sean menos los ejemplos hayan llegado hasta nosotros. Tampoco nos han quedado indicios de arquitectura, aunque podemos suponer que algunas de las cuevas hicieron las veces de santuarios


















Neolítico


El Neolítico es un periodo de tiempo que se extiende en líneas generales desde el año 7000 hasta el 2000 antes de Cristo, aunque esta cronología varía mucho dependiendo de las zonas. Su inicio se ha hecho coincidir con el momento en que el hombre prehistórico comienza a abandonar su antigua forma de vida nómada y cazadora para asentarse en torno a un modo de subsistencia sedentario centrado en la agricultura y la ganadería.


La progresiva mejora del clima unido a la retirada de los hielos glaciares le obliga a adoptar nuevas formas de supervivencia que dejarán también su huella en las manifestaciones artísticas. Las tribus ven aumentado el número de individuos y ello desemboca en una jerarquización de la sociedad, así como en al aparición de conceptos como la propiedad o el comercio. La espiritualidad también se hace más compleja y el progreso técnico experimenta un notable desarrollo, fruto de las necesidades del nuevo modo de vida.


La cerámica cobra una gran importancia durante el Neolítico ya que los grupos sedentarios necesitan de mayor cantidad de recipientes para almacenar los alimentos. Aunque no presentan formas excesivamente complejas, son vasijas muy funcionales, con decoración geométrica a base de líneas, triángulos o círculos, que adoptan variadas tipologías y cuya técnica deriva de la cestería. Se realizan a mano, ya que el torno sólo se empezaría a utilizar en la época de los metales, y se dejan secar sin cocerlas en el horno.


Uno de los ejemplos más representativos y bellos lo encontramos en España, con la cerámica perteneciente a la llamada Cultura del Vaso Campaniforme, que llegará a extenderse por el resto de Europa. También es muy representativa de este periodo la conocida como cerámica cardial, por estar decorada con dibujos realizados mediante la concha de un molusco llamado cardium edule.







Cerámica Argarica Utensilios del neolítico

Junto a la cerámica, en las sociedades sedentarias comienzan a destacar otras actividades hasta entonces desconocidas como la elaboración de tejidos y el pulimento de la piedra. Ésta última, haciendo uso de piedras más duras, permite la fabricación de herramientas mejores y más eficaces, como hachas y utensilios agrarios, y es de hecho este fenómeno el que da nombre al periodo neolítico (etimológicamente significa "piedra nueva").


La aparición de la agricultura hizo que la vinculación a la tierra se hiciese más fuerte y comenzaran a desarrollarse aspectos relacionados con la fertilidad, los ciclos vegetales o los fenómenos celestes.


Hay una gran producción de estatuillas y relieves asociados a dicho culto. Generalmente son figuras con formas femeninas, algunas embarazadas o con atributos como aves o serpientes y decoradas con zig-zags y líneas onduladas que se cree tenían la finalidad de propiciar las buenas cosechas.


Pero si tenemos que destacar una manifestación característica del periodo neolítico, ésta es sin duda el fenómeno del megalitismo, construcciones realizadas con piedras de gran tamaño que se cree tenían una finalidad funeraria. Son las primeras construcciones del hombre prehistórico que han llegado hasta nosotros gracias a que se protegían con capas de tierra y piedras formando túmulos.
Se pueden distinguir varios tipos de monumentos: los menhires o enormes piedras clavadas verticalmente, los dólmenes que son estructuras formadas por varios menhires rematados por otras grandes losas horizontales o los cromlech, círculos formados por varios de los elementos anteriores cuyo ejemplo más representativo es Stonehenge. Sin embargo existen otras formas como alineamientos, taulas, navetas, etc.
Dolmen de Les viniers mortes




La pintura se caracteriza por su esquematismo y por su marcado carácter simbólico. A diferencia de lo que sucedía con el arte parietal paleolítico, el de esta etapa ya no suele representarse en el fondo de oscuras cavernas sino más cerca de la entrada de las cuevas o incluso fuera de ellas, al aire libre, como parte de la decoración de estructuras arquitectónicas o de esculturas.


Arte neolítico Arte neolítico




Los colores usados siguen siendo los mismos, sin embargo ahora la figura humana está más presente que antes, siempre representada de una manera muy esquemática y generalmente formando escenas que pueden ser de caza, domésticas, etc. y que en ocasiones incluyen símbolos solares, estrellas o elementos de la naturaleza, así como otros asociados al poder o a la fecundidad. Las representaciones de animales sufren también un proceso de abstracción aunque, como siempre, la evolución no es la misma en todas las áreas.

Los Talayots baleáricos
Los primeros pobladores de las Baleares debieron llegar en torno al segundo milenio antes de Cristo procedentes del norte de África. Aunque inicialmente sólo realizaron construcciones con materiales perecederos, poco después comienzan a aparecer dólmenes, navetas y enterramientos en cuevas artificiales que progresivamente se van haciendo más complejos.


Aunque no se sabe con certeza, todo parece indicar que en algún momento de ese segundo milenio se produce un cambio en la estructura social de aquellas gentes. Las hasta entonces pacíficas sociedades dejan de estar articuladas en torno a un núcleo familiar y empieza a vislumbrarse en ellas una fuerte organización jerárquica. La influencia de la cultura del Vaso Campaniforme y de otros pueblos megalíticos mediterráneos serán otros factores que contribuyan a originar lo que se conoce por Cultura talayótica, en referencia a los llamados talayots (aumentativo de atalaya), los monumentos más emblemáticos de la antigüedad de las islas.


Al principio los monumentos consistían en túmulos escalonados, pero a medida que avanza la Edad de bronce empiezan a construirse un gran número de torres troncocónicas realizadas todas ellas a base de enormes piedras ciclópeas, colocadas horizontalmente formando un talud, pero cuyas tipologías difieren entre Mallorca y Menorca. Será esta la etapa del apogeo de la cultura de los talayots, y de ella se conservan más de quinientos entre ambas islas, como el de Sa Clova d'es Xot, uno de los ejemplos más bellos y mejor conservados.






Las tipologías de talayots son variadas y, aunque los más abundantes son los de planta circular, también se ha hallado de formas rectangulares o cuadrados. Suelen tener una o varias cámaras en su interior, y en función de la distribución de éstas, se han establecido varias categorías. Algunos alcanzan hasta nueve metros de altura, con columnas centrales para sostener los pisos superiores.
Talayot circular


La función que tenían estas construcciones no está claramente definida. De cualquier manera, la larga duración de estos monumentos en el tiempo es probable que haya conllevado cambios en su utilización, así como sucesivas reconstrucciones y modificaciones, lo que dificulta el trabajo de los investigadores a la hora de determinar su función. El gigantesco tamaño de las piedras utilizadas en los talayots debió de exigir un gran esfuerzo por parte de aquellas gentes. A veces aparecen aislados, pero en numerosas ocasiones se localizan en grupos.


El Mallorca podemos destacar los de Son Fornés, Capicorp Vell o el anteriormente mencionado de Sa Clova d'es Xot. En Menorca los de Sant Agustí Vell, Torre Nova o Torrelló en Maó son algunos de más importantes.


Los arqueólogos barajan la hipótesis de que quizá fue la amenaza de los Pueblos del Mar lo que motivó la construcción de semejantes fortificaciones. En torno al año 1200 antes de Cristo una convulsión recorrió todo el Mediterráneo. La crisis trajo consigo guerras, invasiones y masivos desplazamientos de la población.


Entra dentro de lo posible pues, que fueran poblaciones procedentes del Mediterráneo oriental las que llegasen a las islas, trayendo consigo, además de innovaciones tecnológicas y culturales, el marcado carácter militarista necesario para levantar estructuras como los talayots.




Y por último también tenemos las llamadas taulas (del catalán taula, "mesa") que vienen a ser como un dolmen pero en el que la losa horizontal, en lugar de estar apoyada en dos verticales, ha sido sustituía por una sola piedra central formando una especie de "T". Su finalidad es un misterio y se cree que pudieron ser usadas para llevar a cabo sacrificios rituales o con fines funerarios. Debemos señalar además que en la cultura talayótica también se construyeron casas.


Arte talayótico balear


Las de la isla de Menorca son quizá las más conocidas, realizadas con piedra, con un patio central y columnas monolíticas.


Esta cultura, tan fascinante como poco conocida, se prolongará hasta la anexión de las islas por parte del Imperio Romano en torno al siglo II antes de Cristo. A partir de ese momento la población de las Baleares se integrará en la cultura latina, entrando definitivamente en la historia propiamente dicha.



Taula