El
Neolítico es un periodo de tiempo que se extiende en líneas
generales desde el año 7000 hasta el 2000 antes de Cristo, aunque
esta cronología varía mucho dependiendo de las zonas. Su inicio se
ha hecho coincidir con el momento en que el hombre prehistórico
comienza a abandonar su antigua forma de vida nómada y cazadora para
asentarse en torno a un modo de subsistencia sedentario centrado en
la agricultura y la ganadería.
La
progresiva mejora del clima unido a la retirada de los hielos
glaciares le obliga a adoptar nuevas formas de supervivencia que
dejarán también su huella en las manifestaciones artísticas. Las
tribus ven aumentado el número de individuos y ello desemboca en una
jerarquización de la sociedad, así como en al aparición de
conceptos como la propiedad o el comercio. La espiritualidad también
se hace más compleja y el progreso técnico experimenta un notable
desarrollo, fruto de las necesidades del nuevo modo de vida.
La
cerámica cobra una gran importancia durante el Neolítico ya que los
grupos sedentarios necesitan de mayor cantidad de recipientes para
almacenar los alimentos. Aunque no presentan formas excesivamente
complejas, son vasijas muy funcionales, con decoración geométrica a
base de líneas, triángulos o círculos, que adoptan variadas
tipologías y cuya técnica deriva de la cestería. Se realizan a
mano, ya que el torno sólo se empezaría a utilizar en la época de
los metales, y se dejan secar sin cocerlas en el horno.
Uno
de los ejemplos más representativos y bellos lo encontramos en
España, con la cerámica perteneciente a la llamada Cultura del Vaso
Campaniforme, que llegará a extenderse por el resto de Europa.
También es muy representativa de este periodo la conocida como
cerámica cardial, por estar decorada con dibujos realizados mediante
la concha de un molusco llamado cardium edule.
Cerámica Argarica Utensilios del neolítico
Junto
a la cerámica, en las sociedades sedentarias comienzan a destacar
otras actividades hasta entonces desconocidas como la elaboración de
tejidos y el pulimento de la piedra. Ésta última, haciendo uso de
piedras más duras, permite la fabricación de herramientas mejores y
más eficaces, como hachas y utensilios agrarios, y es de hecho este
fenómeno el que da nombre al periodo neolítico (etimológicamente
significa "piedra nueva").
La
aparición de la agricultura hizo que la vinculación a la tierra se
hiciese más fuerte y comenzaran a desarrollarse aspectos
relacionados con la fertilidad, los ciclos vegetales o los fenómenos
celestes.
Hay
una gran producción de estatuillas y relieves asociados a dicho
culto. Generalmente son figuras con formas femeninas, algunas
embarazadas o con atributos como aves o serpientes y decoradas con
zig-zags y líneas onduladas que se cree tenían la finalidad de
propiciar las buenas cosechas.
Pero
si tenemos que destacar una manifestación característica del
periodo neolítico, ésta es sin duda el fenómeno del megalitismo,
construcciones realizadas con piedras de gran tamaño que se cree
tenían una finalidad funeraria. Son las primeras construcciones del
hombre prehistórico que han llegado hasta nosotros gracias a que se
protegían con capas de tierra y piedras formando túmulos.
Se
pueden distinguir varios tipos de monumentos: los menhires o enormes
piedras clavadas verticalmente, los dólmenes que son estructuras
formadas por varios menhires rematados por otras grandes losas
horizontales o los cromlech, círculos formados por varios de los
elementos anteriores cuyo ejemplo más representativo es Stonehenge.
Sin embargo existen otras formas como alineamientos, taulas, navetas,
etc.
Dolmen
de Les viniers mortes
La
pintura se caracteriza por su esquematismo y por su marcado carácter
simbólico. A diferencia de lo que sucedía con el arte parietal
paleolítico, el de esta etapa ya no suele representarse en el fondo
de oscuras cavernas sino más cerca de la entrada de las cuevas o
incluso fuera de ellas, al aire libre, como parte de la decoración
de estructuras arquitectónicas o de esculturas.
Arte
neolítico Arte neolítico
Los
colores usados siguen siendo los mismos, sin embargo ahora la figura
humana está más presente que antes, siempre representada de una
manera muy esquemática y generalmente formando escenas que pueden
ser de caza, domésticas, etc. y que en ocasiones incluyen símbolos
solares, estrellas o elementos de la naturaleza, así como otros
asociados al poder o a la fecundidad. Las representaciones de
animales sufren también un proceso de abstracción aunque, como
siempre, la evolución no es la misma en todas las áreas.
Los
Talayots baleáricos
Los
primeros pobladores de las Baleares debieron llegar en torno al
segundo milenio antes de Cristo procedentes del norte de África.
Aunque inicialmente sólo realizaron construcciones con materiales
perecederos, poco después comienzan a aparecer dólmenes, navetas y
enterramientos en cuevas artificiales que progresivamente se van
haciendo más complejos.
Aunque
no se sabe con certeza, todo parece indicar que en algún momento de
ese segundo milenio se produce un cambio en la estructura social de
aquellas gentes. Las hasta entonces pacíficas sociedades dejan de
estar articuladas en torno a un núcleo familiar y empieza a
vislumbrarse en ellas una fuerte organización jerárquica. La
influencia de la cultura del Vaso Campaniforme y de otros pueblos
megalíticos mediterráneos serán otros factores que contribuyan a
originar lo que se conoce por Cultura talayótica, en referencia a
los llamados talayots (aumentativo de atalaya), los monumentos más
emblemáticos de la antigüedad de las islas.
Al
principio los monumentos consistían en túmulos escalonados, pero a
medida que avanza la Edad de bronce empiezan a construirse un gran
número de torres troncocónicas realizadas todas ellas a base de
enormes piedras ciclópeas, colocadas horizontalmente formando un
talud, pero cuyas tipologías difieren entre Mallorca y Menorca. Será
esta la etapa del apogeo de la cultura de los talayots, y de ella se
conservan más de quinientos entre ambas islas, como el de Sa Clova
d'es Xot, uno de los ejemplos más bellos y mejor conservados.
Las
tipologías de talayots son variadas y, aunque los más abundantes
son los de planta circular, también se ha hallado de formas
rectangulares o cuadrados. Suelen tener una o varias cámaras en su
interior, y en función de la distribución de éstas, se han
establecido varias categorías. Algunos alcanzan hasta nueve metros
de altura, con columnas centrales para sostener los pisos superiores.
Talayot
circular
La
función que tenían estas construcciones no está claramente
definida. De cualquier manera, la larga duración de estos monumentos
en el tiempo es probable que haya conllevado cambios en su
utilización, así como sucesivas reconstrucciones y modificaciones,
lo que dificulta el trabajo de los investigadores a la hora de
determinar su función. El gigantesco tamaño de las piedras
utilizadas en los talayots debió de exigir un gran esfuerzo por
parte de aquellas gentes. A veces aparecen aislados, pero en
numerosas ocasiones se localizan en grupos.
El
Mallorca podemos destacar los de Son Fornés, Capicorp Vell o el
anteriormente mencionado de Sa Clova d'es Xot. En Menorca los de Sant
Agustí Vell, Torre Nova o Torrelló en Maó son algunos de más
importantes.
Los
arqueólogos barajan la hipótesis de que quizá fue la amenaza de
los Pueblos del Mar lo que motivó la construcción de semejantes
fortificaciones. En torno al año 1200 antes de Cristo una convulsión
recorrió todo el Mediterráneo. La crisis trajo consigo guerras,
invasiones y masivos desplazamientos de la población.
Entra
dentro de lo posible pues, que fueran poblaciones procedentes del
Mediterráneo oriental las que llegasen a las islas, trayendo
consigo, además de innovaciones tecnológicas y culturales, el
marcado carácter militarista necesario para levantar estructuras
como los talayots.
Y
por último también tenemos las llamadas taulas (del catalán taula,
"mesa") que vienen a ser como un dolmen pero en el que la
losa horizontal, en lugar de estar apoyada en dos verticales, ha sido
sustituía por una sola piedra central formando una especie de "T".
Su finalidad es un misterio y se cree que pudieron ser usadas para
llevar a cabo sacrificios rituales o con fines funerarios. Debemos
señalar además que en la cultura talayótica también se
construyeron casas.
Arte
talayótico balear
Las
de la isla de Menorca son quizá las más conocidas, realizadas con
piedra, con un patio central y columnas monolíticas.
Esta
cultura, tan fascinante como poco conocida, se prolongará hasta la
anexión de las islas por parte del Imperio Romano en torno al siglo
II antes de Cristo. A partir de ese momento la población de las
Baleares se integrará en la cultura latina, entrando definitivamente
en la historia propiamente dicha.
Taula
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